
El Óctuple Sendero es equivalente a los Diez Mandamientos de la tradición judeo-cristiana. Son normas de comportamiento pero no tienen el carácter de mandatorias de aquellos. ¿Por qué son necesarias? Todo aquel que haya adquirido una habilidad o una competencia y la haya perdido, lo sabe: sin disciplina no existe la habilidad o se pierde. No sacamos muchoidentificando la causa del sufrimiento; debemos luchar contra ella, y eso se hace comportándose de cierta manera. En nuestro caso, las normas son ocho (8), de ahí su nombre, y debemos esforzarnos por insertarlas en nuestro diario vivir, en la familia o en la empresa. Una recopilación de las mismas es la siguiente:
1. VISIÓN RECTA. Es ver de acuerdo con la realidad de que existe sufrimiento, su causa, su cese y el camino que conduce al cese. Aquí, la clave está en la frase “de acuerdo con la realidad”. Para luchar contra el enemigo, es necesario detectarlo e identificarlo, y eso se hace aprendiendo a mirar la realidad tal cual es, no como nos gustaría que fuera. Estamos llenos de prejuicios y opiniones; hagamos abstracción de ellas, ignorémoslas, y llegaremos a identificar la verdadera situación que vivimos o nos aqueja. No juzgar es la clave de la recta visión. Mirar la realidad de frente, sin posiciones, sin colores. La realidad es lo que es y no lo que parece.
2. PENSAMIENTO RECTO. Pensar libre de sexualidad, mala voluntad y crueldad. No miremos la realidad con los ojos de nuestras pasiones o creencias; mirémosla con la visión recta alcanzada. Estamos llenos de creencias, que van desde la religión hasta las opiniones, y nos impiden pensar de manera recta, concreta. Aprendamos a no juzgar.Vivamos la vida que tenemos, no la pintemos con nuestras opiniones, ni a las situaciones (familiares, sociales, laborales) ni menos a las personas. La realidad es lo que es, y así también son las personas. No juzguemos, que todo lo que creamos es lo que somos. Nunca olvidemos eso. Lo que es adentro es afuera. El pensamiento debe ser puro en su esencia y directo en su dirección. Si al pensamiento lo guían las creencias, lo perderemos en el camino.
3. LENGUAJE RECTO. Libre de engaño, insulto, malicia y estupidez. Las palabras tienen poder, no lo olvidemos. Lo que decimos, creamos.Una pequeña situación manejable puede transformarse en un infierno solamente con una palabra mal o inoportunamente dicha. La armonía familiar o un buen negocio pueden desaparecer por no saber callar. Debemos tener siempre en cuenta de que las palabras tienen poder y que las consecuencias siempre van más allá de los actos.
4. ACCIÓN RECTA. Acción libre del asesinato, robo, adulterio, mentira, acciones intoxicantes. Nuestra vida debe ser un ejemplo; los que nos siguen u obedecen no lo hacen por nuestras órdenes sino por nuestro ejemplo. Más que dirección, aprendamos a ejercer liderazgo. La materia prima del éxito es el saber hacerse seguir. Nuestros hijos, nuestros subordinados, estarán más pendientes de lo que hacemos que de lo que hablamos. No digamos "Avancen" a los que dependen de nosotros; digámosles "Síganme".
5. VIDA RECTA. El discípulo consciente evita un comercio perverso(adivinación, usura, armas, seres vivos, carne, intoxicantes y venenos) y se gana la vida por medios rectos. La responsabilidad y el respeto deben ser las plataformas de nuestro accionar. Las familias, las organizaciones, se guían por valores, no por órdenes.
6. ESFUERZO RECTO. Con el esfuerzo recto se obtienen resultados rectos, grandes obras. El esfuerzo recto provoca que los pensamientos sean la brújula de la acción. Hacer las cosas bien, la primera vez, desapegadamente al resultado, es la clave para un comportamiento exitoso.
7. ATENCIÓN RECTA. Cuando el devoto vive atento y sabe que el cuerpo, los sentimientos, la mente y los pensamientos son impermanentes y están sometidos a la decadencia. Nuestra acción debe estar basada en el conocimiento de que todo es cambio, y que incluso nosotros cambiamos a cada segundo. Por lo tanto,concentrémonos en el aquí y ahora. No pensemos en el pasado ,que no es reparable ni replicable (si es el caso), ni en el futuro, que aún no existe. Concentrémonos en lo que hacemos.
8. CONCENTRACIÓN RECTA.Es la unidireccionalidad de la mente. Hagamos sólo una cosa en cada momento y hagámosla bien. Cuando comamos, dediquémonos a comer y no a hacer otras cosas al mismo tiempo. Concentrémonos en el objeto de nuestro esfuerzo.
.Ejecutando esas ocho normas, podremos salir airosos de la batalla contra nuestro sufrimiento, nuestra desazón. Viviremos sin estrés, y lo que es más importante, viviremos la vida propia, la que nosotros siempre quisimos.
ZEN PARA LA VIDA DIARIA Y LOS NEGOCIOS – Mariano Merino Página 313
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